Por medio de Cristo, Dios creó todo cuanto existe (Heb. 1:2) y suple no únicamente nuestras necesidades físicas sino también de las espirituales. Es por eso que Pablo afirma:  “Así que mi Dios les proveerá de todo lo que necesiten, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús” (Fil. 4:19).

¿Estás pasando por dificultades? Mira a Jesús, pon toda tu fe en él. Aférrate a sus promesas. No importa que sientas que tu fe es escaza o muy pequeña. Hemos de poner nuestra confianza no en nuestra fe sino en las promesas de Dios. Él está dispuesto no solamente a satisfacer todas tus necesidades más también tus sueños. Sigue el consejo del joven David, “deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón” (Sal. 37:4).