Dios nos ha regalado la oportunidad de disfrutar la maravillosa obra de sus manos, expresada en toda la creación que nos rodea y como lo expresan las escrituras de hoy, nos ha prometido preservar en nuestro corazón el gozo y paz necesarios para hacer abundante nuestra esperanza en Él y en su poder.

Al saber que el Señor cuida de nos otros y nos ofrece esta grandiosa promesa, ¿qué más podemos esperar?, si tenemos garantizados, su respaldo incondicional en cualquier circunstancia. Lo único que queda de nuestra parte es continuar fieles al llamado y a la conducción de nuestros caminos por los senderos de su palabra, sabiendo que a pesar de que la tormentas, puedan en cualquier momento arreciar, tendremos con nosotros la compañía incondicional de Dios para arribar a puerto seguro.