Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas. Josué 1.9

Moisés había muerto. Josué, quien fielmente había servido a Moisés por muchos años estaba ahora recibiendo de Dios la orden de seguir a la meta. Josué tendría la gigantesca bendición de entrar a la tierra prometida y de repartirla entre el pueblo de Israel.
Para ser valiente y para tener la fortaleza de seguir adelante sin desmayar necesitas la fe viva en las promesas de Dios, y para tener esa fe viva, tienes que saber, leer u oír esas promesas.  Es sencillo, la fe viene por el “oír”, (saber o leer), y lo que tenemos que oír y saber, es la palabra, las promesas de Dios. El saberlas, leerlas, oírlas, te causa una sensación interna inexplicable de seguridad.
Sabemos que somos fuertes y valientes, y sabemos que Dios está con nosotros todos los días de nuestra vida no porque nos sentimos bien, felices y alegres, sino simplemente porque Él lo ha dicho y  El ha prometido estar con nosotros en medio de cualquier circunstancia.